Hay territorios donde el Estado no gobierna: ocupa. El Wallmapu —territorio ancestral Mapuche repartido entre el sur de los Estados de Chile y Argentina— cumplió en mayo de 2026 cuatro años bajo estado de excepción constitucional permanente -sin considerar el período del expresidente Sebastián Piñera- una figura jurídica de emergencia que ya no tiene nada de excepcional. Es la norma. Es la política. Estos cuatro años de Estado de Excepción representan, para quienes lo viven, una segunda ocupación militar del Wallmapu por parte del Estado chileno, la primera habiendo ocurrido en el siglo XIX con el eufemismo sangriento que la historia oficial llamó "Pacificación de la Araucanía".
La ironía —dolorosa, sistemática— es que nada ha cambiado en la lógica de fondo. Desde hace más de cinco siglos distintos poderes han ido cambiando de banderas, de himnos, de uniformes y de lenguajes, pero no de objetivo: apropiarse de la tierra, extraer sus riquezas y convertir en mercancía todo aquello que para las naciones originarias nunca lo fue. Hoy ese extractivismo tiene nuevas caras: empresas forestales, hidroeléctricas, petroleras y el capitalismo verde de la transición energética. Pero la trinchera es la misma. Y frente a ella, el Estado responde con lo que siempre ha respondido: militares.
El juicio y las cárceles como armas
Recientemente, el 11 de mayo de 2026 comenzó en Temuco el llamado "Caso Lautaro", un proceso judicial que condensa con brutalidad la estrategia criminalizadora del Estado chileno. La Fiscalía imputa a cinco comuneros mapuches delitos de robo con retención de víctimas, robo con intimidación, incendio, disparos injustificados y porte de armas prohibidas, solicitando penas que fluctúan entre 59 y 71 años de presidio efectivo. Entre los acusados está Pelentaro Llaitul Pezoa, hijo del histórico dirigente de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Héctor Llaitul.
El proceso se desarrolla durante 29 jornadas rodeado de un amplio despliegue de seguridad. El simbolismo es calculado: el hijo del weychafe más conocido de la resistencia mapuche, juzgado con decenas de años de prisión preventiva sobre la cabeza, en un tribunal custodiado como si el acusado fuera un ejército. La pregunta que ningún fiscal formula es esta: ¿quién ocupa la tierra de quién?
Paralelamente, las comunidades de la zona de Lumaco denuncian una nueva persecución judicial contra el Logko Guillermo Ñiripil. Su propia familia declara públicamente su inquietud ante una nueva acusación que replica los mismos cargos de una condena anterior, sin que comprendan el fundamento jurídico de este segundo proceso. No es distracción ni torpeza procesal. Es una estrategia: agotar, desgastar, aislar al liderazgo comunitario mediante el aparato judicial.
Mientras los tribunales procesan cuerpos, las cárceles procesan vidas. Desde la prisión de Angol, presos políticos Mapuche han denunciado tratos racistas y violencia sistemática por parte de Gendarmería. No son quejas menores. Son parte del patrón: el Estado crea condiciones de degradación para quienes osaron resistir. En mayo de 2026, comuneros de la CAM recluidos en distintas cárceles del Wallmapu emitieron un comunicado público expresando condolencias por la muerte del weychafe Álvaro Quinchanao, conocido como "Quincha". La muerte de un combatiente en resistencia es también un mensaje político. El Estado no solo encarcela: también entierra.
Por su parte, Héctor Llaitul, analizó en junio de 2026 lo que denominó una "ofensiva fascista" en curso. En su lectura, el gobierno chileno anterior, de corte progresista, fue responsable de sentar las bases de la represión actual, demostrando que la continuidad del colonialismo no tiene color político: atraviesa a la centroizquierda tanto como a la derecha. El estado de excepción fue renovado sistemáticamente bajo gobiernos de distintos signos.
El derecho que no figura en la Constitución
Hay un concepto que el derecho internacional reconoce pero que la política chilena se niega a pronunciar: el derecho a la resistencia de los pueblos colonizados. El Convenio 169 de la OIT, ratificado por Chile, establece el derecho de los pueblos originarios a preservar sus instituciones y territorios. La Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas, firmada por Chile, reconoce el derecho a la libre determinación. Ninguno de estos marcos ha impedido que cuatro provincias del sur permanezcan militarizadas durante cuatro años consecutivos.
Bajo este marco jurídico, la Coordinadora de Comunidades Mapuche Huilli Lafken Weichan ha rechazado cualquier modificación a la Ley Indígena y a la Ley Lafkenche que no surja de un proceso de consulta previa, libre e informada con los propios pueblos. No es intransigencia. Es el ejercicio mínimo del derecho reconocido. El Estado lo interpreta, una vez más, como amenaza.
Sin embrago, la Nación Mapuche sigue ahí. Esa es quizá la primera cuestión que incomoda al poder desde hace siglos: los y las Mapuche nunca desaparecieron. No desaparecieron frente al Imperio Castellano, que debió firmar parlamentos reconociendo autonomía territorial, y de esta manera constituyendo al primer país soberano de Abya Yala en 1641. No desaparecieron en la "Pacificación". No desaparecen hoy, con helicópteros militares sobrevolando comunidades de madrugada.
El Estado de Excepción es una confesión de fracaso político disfrazada de orden público. Si hubiera voluntad real de diálogo, de restitución territorial, de reconocimiento de derechos: los militares sobrarían. Si los militares siguen ahí, es porque no hay voluntad real. El colonialismo no necesita más explicación que esa.
Desde el Wallmapu, la resistencia continúa... Desde Santiago, el Estado renueva sus botas...
Referencias
Equipo Comunicación Mapuche. (2026, 13 de junio). Comunidades mapuches denuncian nueva persecución judicial contra Lonko Guillermo Ñiripil. Rebelión. https://rebelion.org/comunidades-mapuche-denuncian-nueva-persecucion-judicial-contra-lonko-guillermo-niripil/
García, T. (2026, 13 de junio). El pueblo mapuche no se rinde. Rebelión. https://rebelion.org/el-pueblo-mapuche-no-se-rinde/
Llaitul, H. (2026, 15 de junio). Breve balance de la ofensiva fascista. El Ciudadano. https://www.elciudadano.com/chile/breve-balance-de-la-ofensiva-fascista/06/15/
Ñancucheo, C. (2026, 26 de mayo). Cuatro años de ocupación militar en Wallmapu. El Ciudadano. https://www.elciudadano.com/chile/cuatro-anos-de-ocupacion-militar-en-wallmapu/05/26/
Rebelión. (2026, 13 de mayo). Caso Lautaro: Estado chileno vs. movimiento mapuche autonomista. https://rebelion.org/caso-lautaro-estado-chileno-vs-movimiento-mapuche-autonomista/
Rebelión. (2026). Coordinadora de Comunidades Mapuche Huilli Lafken Weichan rechazan cualquier cambio a leyes indígena y lafkenche. https://rebelion.org/coordinadora-de-comunidades-mapuche-huilli-lafken-weichan-rechazan-cualquier-cambio-a-leyes-indigena-y-lafkenche/
PPM de la CAM. (2026, 22 de mayo). Comunicado público desde distintas cárceles del Wallmapu. Resumen Latinoamericano. https://www.resumenlatinoamericano.org/2026/05/22/
Kaos en la Red. (2026). Presos políticos mapuche del módulo E de la cárcel de Angol denuncian violencia racista de Gendarmería. https://kaosenlared.net/wallmapu-presos-politicos-mapuche-del-modulo-e-de-la-carcel-de-angol-denuncian-violencia-racista-de-gendarmeria/



